Videocollage

El último trabajo del curso consistió en hacer un Videocollage  utilizando material encontrado y material grabado por nosotros. En mi caso quise hacer un vídeo en el que transmitir mi experiencia con el Yoga.

A principio sólo quería mostrar imágenes abstractas, en plan colores y destellos, pero no quería que quedase algo místico o espiritual. Sin embargo, a medida que seleccionaba las imágenes, más me acercaba a ese mensaje que no quería dar, no quería el consabido video de “Yoga esotérico”. Y tampoco quería hacer un vídeo con espacios idílicos y gente haciendo contorsiones.

Así que decidí hacerlo más narrativo, algo con inicio, nudo y desenlace.

Para grabar mis vídeos usé el móvil, junto con un trípode articulable, que me permitió hacer tomas desde diversas posiciones. Cuando estaba haciendo yoga era complicado pues tenía que repetir cada toma para obtener diferentes planos y me llevaba mucho tiempo. Por suerte conté con ayuda para grabar algunas secuencias, como por ejemplo, el acercamiento cuando estoy tumbada en la esterilla. Aunque tuvimos que repetirlo varias veces hasta conseguirlo tal como quería.

Mi idea original era hacer el vídeo en silencio, sólo con el sonido de mi respiración de fondo. Pero no lograba que las imágenes tuviesen un ritmo ni tampoco terminaba de ver la historia, así que al final puse un tema de la peli “28 días después”. Para la edición, decidí usar dos capas de vídeo. La idea se mantiene durante casi todo el clip, a veces gestionando la opacidad y en otros casos usando técnicas de doble exposición.

Esta idea de la doble exposición fue muy buena y mala a la vez.

Mala porque lo decidí casi a último momento y la gracia me costo un fin de semana entero, entre la mis limitaciones técnicas con el Premiere y los recursos de mi hardware. Invertí casi un día completo en generar unos segundos de vídeo. Mi ordenador echaba humo y cada render tardaba una hora.

Buena porque el resultado es muy resultón y las imágenes hacen de cohesión en la historia, sirviendo de nexo para los cambios de ritmo. Así que valió la pena el esfuerzo.

Respecto a los sonidos, los grabé con el teléfono y luego los mejoré con Audacity. Me encontré con algunos problemas técnicos: descarté grabar el sonido de mi corazón pues hubiera necesitado alguna clase de monitor, . Para el sonido del tic tac usé un viejo reloj despertador. Grabar el sonido de mi respiración me costó bastante pues al subir el volumen se escuchaban los ruidos de fondo. El silencio del baño lo convirtió en el mejor lugar para grabar, hasta que uno de los vecinos usó la cisterna, pero por suerte llevaba varios minutos grabados y pude descartar ese trozo de audio.

He disfrutado mucho durante esta práctica, he aprendido nuevas técnicas de edición (la doble exposición). También he experimentado con el uso de otros elementos narrativos, como por ejemplo el sonido en off del tictac de reloj. Me ha gustado mucho jugar con el ritmo de la historia, ascendiente al principio y muy calmo al acabar. Estoy muy contenta con el resultado.

 

 

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